¿Regresó la magia?, por lo menos este jueves pareció que sí. Después de un primer tiempo sufrido, con un Querétaro encima, pero en el segundo tiempo Atlas recordó que es el bicampeón y finiquitó 3-1 a su rival, que poco a poco se fue desmoronando.

La mejora de los Rojinegros fue exponencial. Después de la expulsión de Hugo Nervo y el gol de Ángel Sepúlveda, parecía que el bache continuaba, pero todo comenzó a repuntar precisamente después de otra tarjeta roja, la de Omar Mendoza.

A partir de ese momento Atlas volvió a ser ese equipo intenso que tanto gustó los torneos pasados. Los goles de Luis Reyes y Ozziel Herrera le daban la confianza, esto acompañado del apoyo incansable de los aficionados, que no dejaron de cantar un solo momento.

La 'cereza en el pastel', también como en los grandes momentos de los torneos anteriores, la puso Julián Quiñones con un gol en los últimos minutos. El colombiano le daba rienda suelta al festejo y le daba un sabor distinto al triunfo.

El equipo de Diego Cocca mejoró sobremanera. Cierto, Querétaro quizá no sea el mejor de los parámetros, pero cuando existe el sentido de urgencia, cualquier triunfo se goza y más si este es contundente.