Los Lions lo habían hecho todo bien. Detuvieron a Josh Allen, lo limitaron, a 253 yardas, impidieron que tuviera un alto porcentaje de pases completos, a la ofensiva no lo hicieron mal, pero les faltó asegurar y perdieron el juego 28-25 ante los Buffalo Bills.

Era la oportunidad de ganar y reivindicarse, pero de nada sirvieron las 240 yardas y dos pases de touchdown de Jared Goff, pues al final el récord se fue a 4-7.

Jamal Williams corrió para 66 yardas, pero del otro lado los Bills con Josh Allen, Devin Singletary y Stefon Diggs, montaron una ofensiva contundente en la mayor parte del encuentro.

En mal momento los Lions recordaron su ADN no ganador, dejaron ir el juego de la peor manera en la que pudieron hacerlo y lamentablemente la derrota en Thanksiving en su propia casa resultó el refejo de lo que ha sido su temporada.

Los Bills no necesitaron ser brillantes, pues a diferencia de su rival, ellos sí fueron contundentes y apretaron el acelerador cuando tenían que hacerlo. Ni antes ni después.