Se esperaba mucho más, sobre todo de Inglaterra. Estados Unidos hizo lo suyo: neutralizó al rival, evitó que su marco fuera vulnerado y sacó un empate 0-0 que los mantiene en la lucha, aunque ya abajo de Irán y con la obligación de vencerlos en el último juego de la fase de grupos.

Tyler Adams se erigió como el hombre más importante del equipo estadounidense, con su férrea marca logró desesperar a los ingleses, que buscaban insistentemente llegar.

Ni Harry Kane, ni Jude Bellingham ni Harry Maguire pudieron hacerse presentes por parte de Inglaterra, en cada llegada se encontraban con un equipo norteamericano replegado, con el objetivo claro de evitar que su portería fuera dañada.

En el primer tiempo las llegadas más claras fueron para los británicos, pero tampoco es que hayan sido tantas, pero la cosa cambió en la parte complementaria, en la que los de CONCACAF lucieron más agresivos y mantuvieron la serie histórica en Mundiales a su favor con 1 victoria  y 2 empates.

Sin embargo, todo quedó en intenciones. Y si bien Estados Unidos fue el conjunto que llegó más a línea de fondo y generó tiros de esquina, ninguno de estos pudo crecer y convertirse en peligro real para el marco de Jordan Pickford.